Es fundamental que toda estructura de edificación posea un diseño estructural con filosofía de diseño sismo-resistente y consecuente con un análisis estricto en el cumplimiento de las derivas de piso y no permitiendo que la estructura sea afectada por torsión en planta.

Previo a la construcción de un proyecto de edificación es normal que se haya contratado, anteriormente, a más del diseño arquitectónico, los estudios complementarios como son el estudio de suelos, el diseño estructural sismo-resistente, el diseño hidrosanitario, el diseño eléctrico, electrónico y telefónico, etc., con la finalidad de tener respaldado el proceso de una forma técnica, óptima y sobre todo que brinde seguridad.

Falencias 

En esta parte y como ya sabemos, la construcción de la estructura principal juega un papel de fundamental importancia, ya que se debe reflejar en obra lo especificado en los planos de diseño estructural. Pues se debe recordar que “las estructuras de edificación no se comportan como se diseñan sino como se construyen”, por tanto no basta con tener el mejor cálculo estructural del edificio y realizado por el ingeniero más especializado en ingeniería sismo-resistente, si a la final durante el proceso constructivo se cometen innumerables errores. Pues estas falencias constructivas con seguridad vienen a constituirse en puntos débiles durante un terremoto. 

Por tanto, el diseño estructural sismo-resistente de un edificio se complementa con la supervisión en obra del proceso constructivo de la estructura principal, que empieza naturalmente por verificar la coherencia del estudio de suelos con la realidad del terreno, continuando con el sistema de cimentación, verificando además la calidad de las columnas, vigas y losas de entrepiso, y sobre todo con énfasis en la supervisión de ubicación y distribución de estribos en las conexiones viga con columna (en esta parte los estribos se ubican más cercanos). De igual manera, en zonas de traslape de varillas longitudinales de columnas y vigas, los estribos se colocan más juntos (máximo a 10 cm), durante toda la longitud de traslape. Y comúnmente los estribos en las columnas se colocan con menor espaciamiento en la parte inferior y en la parte superior de su altura. El ingeniero estructural lo conoce y desde luego en los planos de detalle se debe especificar claramente.

Es común ver en nuestro medio que maestros de obra se encargan directamente del proceso constructivo en lugar de un ingeniero experimentado. Esto puede generar una gran probabilidad de que se cometan errores constructivos y específicamente en lo que se refiere a los detalles para que la estructura posea las cualidades de sismo-resistencia. Por tanto, se cree conveniente que el Reglamento Local de Construcciones haga respetar la supervisión permanente de un Ingeniero Civil residente en obra experimentado y no se limite únicamente a la firma inicial para lograr el permiso constructivo, si luego el maestro mayor es el que se hará cargo del proyecto.

Vigilar

En definitiva, la supervisión del control de calidad durante el proceso constructivo de un edificio debe vigilar estrictamente la preparación del hormigón que se utilizará en la fundición de cada uno de los elementos estructurales de la edificación. Es común observar un exceso de agua durante la preparación de la mezcla, esto a la final reduce la resistencia a la compresión del hormigón. Claro, al personal encargado de la mano de obra una mezcla más líquida le da más facilidades en su manejo, pero es peligroso en cuanto a la resistencia del concreto y por tanto se debe controlar la cantidad óptima de agua en la mezcla y utilizar el equipo adecuado para vibrado y circulación de la mezcla durante la fundición de cada elemento estructural. De igual manera se deberá verificar que el acero de refuerzo utilizado en obra refleje lo recomendado en los planos de detalle y diseño.

Debemos tener claro, que el construir una estructura con diseño sismo-resistente y seguido con un control de calidad durante la construcción nos dará la tranquilidad a futuro en caso de ser afectados por un evento sísmico.

Y así hay una serie de tareas constructivas que deberían ser sometidas a supervisión durante la construcción, puesto que se han cometido, se cometen y se seguirán ocasionando las mismas fallas constructivas que pueden atentar sin duda alguna a la estabilidad estructural y principalmente al buen comportamiento sísmico.

Se debe supervisar estrictamente el proceso constructivo de todo edificio.