viernes, 10 septiembre 2010

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¿Y el censo agropecuario?
jueves, 29 de julio de 2010 14:48
Leonardo Chamba Herrera

Quienes estamos inmersos en la actividad agropecuaria, ya como docentes, como investigadores, o como simples profesionales de la rama agrícola, conocemos la importancia de un censo agropecuario.

En nuestro país el más reciente censo agropecuario se efectuó entre octubre de 2001 y febrero de 2002, habiéndose publicado los resultados oficiales en junio del mismo año. Según expresión del Ministro de Agricultura y Ganadería de aquella época, “El III Censo Nacional Agropecuario fue efectuado con estricta aplicación de probadas técnicas de investigación, estadística y con gran alcance temático. El cuestionario único usado para el III Censo Nacional Agropecuario incluyó 110 preguntas, en función de las necesidades de los usuarios de los datos y, al mismo tiempo, por sobre otras consideraciones, atendiendo a la capacidad de respuesta de los informantes. Al comparar el número de preguntas con las de los cuestionarios de censos nacionales agropecuarios de otros países, como Argentina 1988, Chile 1997, Bolivia 1999, República Dominicana 2000, Nicaragua 2001, se puede notar una diferencia muy cercana al 90% a favor del ecuatoriano”.   

Cabe señalar también que entre 1998 y 2001 el Departamento de Agricultura de los EE.UU y el Servicio de Estadísticas Agropecuarias (NASS), proporcionaron asesoría y asistencia técnica en toda la fase del proceso censal, desde el diseño metodológico hasta la capacitación de procesamiento y análisis de los datos censales. Asimismo, es necesario rememorar que, bajo los auspicios de la FAO, el Ecuador firmó hace algunos años un convenio internacional para la elaboración de censos agropecuarios cada diez años; de tal manera que si el anterior se efectuó en el 2001, entonces debería ya el INEC juntamente con el MAGAP estar preparando el censo correspondiente al 2011.  

En referencia con las estadísticas agropecuarias, se podrían actualizar los datos anuales proponiendo que las Juntas Parroquiales llenen los registros relacionados con la siembra y cosecha de los diversos cultivos de cada jurisdicción parroquial. Si el agricultor pertenece a alguna organización, basta con entregar la información al presidente de su gremio, quien se encargará de entregarla periódicamente en la cabecera parroquial; pero, si no es asociado, entonces deberá informar en la oficina de la Junta Parroquial respectiva la especie y superficie que va a sembrar y, cuando llegue la época de la cosecha, la cantidad de grano o el número de frutos que cosechó. La verificación permanente de los datos estaría a cargo del personal técnico del MAGAP de cada agencia cantonal. De esta forma, se dispondría cada año de cifras sobre la actividad agropecuaria provincial, que serían confirmadas con los resultados del censo agropecuario.           

De acuerdo con la Constitución actual, el Art. 267, numeral 1, faculta a las Juntas Parroquiales “planificar el desarrollo parroquial y su correspondiente ordenamiento territorial, en coordinación con el gobierno cantonal y provincial”.

Entonces, amigos lectores, sólo es cuestión de que las autoridades respectivas tomen la decisión y lleven a la práctica estas ideas, que no tienen otro propósito que el de contribuir en algo al crecimiento de la agricultura de nuestra provincia.
 
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