25 / 02 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

Campos Ortega Romero campolin2010@hotmail.com

Campos Ortega Romero campolin2010@hotmail.com

Confesamos que dolor e impotencia nos causa una serie de accidentes de tránsito, que hoy por hoy,  no hay día que lamentemos en nuestra ciudad, heridos de gravedad, la muerte violenta está en todas partes, transita por las calles, nos saluda cuando se cruza con nosotros, quizá tiene nuestros rostros al mirarnos en el espejo. Nos da ganas de pensar que la muerte en nuestro país y en la Loja actual, está agazapada en la misma estructura social; es el fruto de la sociedad que hemos creado, engendro o derivación de un sistema que se ha formado paulatinamente durante décadas, basado en  el individualismo, indolencia , falta de respeto al ser humano e irresponsabilidad


Apropósito de la celebración del día del Amor y la Amistad, pedimos permiso para hablar en torno a la Amistad, por su gran importancia y su gran poder que tiene en la existencia en el desarrollo y crecimiento de  los pueblos, por constituirse en uno de los tres pilares fundamentales en la vida de cualquier ser humano, junto al amor y la cotidianidad. La Amistad es una relación  afectiva entre dos o más personas, a la cual están vinculados valores como la lealtad, la solidaridad, la incondicionalidad, el amor, la sinceridad, el compromiso, entre otros y que se cultiva con el trato perseverante y el interés reciproco a lo largo del tiempo.


En el mundo democrático, libre y soberano se nos dijo que a través del voto popular, el pueblo elige libre y espontáneamente a los mandatarios de nuestro país, esto como derecho que nos asiste y se inscribe en la norma democrática. Ciertamente que la democracia es un adelanto político. La división de los poderes, la intervención del sufragio popular puede evitar injusticias. Pero surgen intereses, hablan las empresas y sociedades capitalistas, grita el márquetin político, actúan los más hábiles, y quedan los derechos del hombre y de los ciudadanos a merced de las ambiciones, del lucro y de la llamada partidocracia. Frente a esta realidad pensamos  que no son las leyes de la democracia, son la intensidad del espíritu del hombre y la energía existencial  los verdaderos elementos de justicia y moralidad social.


Señalábamos que el inicio del nuevo año, constituye sueños y esperanzas por días mejores para el desarrollo personal, familiar, social es decir del pueblo en general, se analizan las falencias y logros para seguir adelante por el bienestar comunal… y una de las falencias que sufre nuestro pueblo lo han destacado varios críticos del desarrollo social e intelectual es la ausencia de la lectura. Leer forma parte de lo esencial humano. La lectura es mucho más que una posibilidad para invertir el tiempo de ocio. El alcance de esta actividad supera su naturaleza de herramienta de acceso a la información y hasta su condición de vehículo del conocimiento. El libro es mucho más que una opción de comunicación. Y el encuentro del libro con el lector dista mucho de ser un hecho individual aislado.


 

A inicio del año nuevo es necesario reflexionar en torno a la vida misma hoy por hoy, como que la humanidad vive en servidumbre y así continuará por mucho tiempo. A pesar de las pretensiones de libertad, de racionalismo, de ciencia positiva, de autonomía de las conciencias, se vive en servidumbre, con la razón entre brumas y la autonomía entre rejas. El estado de servidumbre se caracteriza por no pertenecer a sí mismo. El siervo obedece automáticamente. No sabe para quién trabaja ni por qué se mueve. Hoy un decreto y mañana otro, sin destino fijo, sin reposo tranquilo. A toda hora el sobresalto, el temor. Impera un ambiente de imposiciones indefinidas sobre una masa acoquinada, intranquila y rencorosa. Así el estado de servidumbre. Así es el de la humanidad; sobre todo el de la actual: esclava del dinero y de la mayor ganancia posible, carente de valores y miedos como producto de la vigencia de la cultura basada en el temor.


 

Evocando el Día del Periodismo Ecuatoriano, recordamos que Primicias de la Cultura de Quito, fue el primer periódico ecuatoriano escrito por Eugenio de Santa Cruz y Espejo, que circuló al 5 de enero de 1792, bajo el nombre de “Primicias de la Cultura de Quito” y su importancia ha ocupado un lugar relevante en nuestra historia. El carácter testimonial de la mayoría de nuestros periódicos constituye un valor que exige ser rescatado dentro de la perspectiva global de desocultamiento y apropiación de nuestros rasgos más definitivos y auténticos.


 

Pese a que las malas noticias que han aumentado y las buenas han menguado durante el año 2019, recibiremos al 2020, con promesas, como abril el de las lluvias mil, o mayo de lirios y violetas. Entonces las promesas florecen por doquier, con toda naturalidad como algo propio y necesario. Sería catastrófico que no llueva en invierno o que el sol no brille en verano. No existe, pues, año nuevo sin promesas nuevas de felicidad o sin la renovación de aquellas antiguas ya formuladas en épocas pasadas, en años o meses anteriores.


 

Mientras los países desarrollados, afiebrados por las más sofisticadas armas destructivas amenazan con la guerra y con ello la muerte total, la respuesta latinoamericana, es la vida.


 

La Navidad como todas las fiestas importantes, tienen sus mitos, y por eso debieron sustituir al nacimiento del Niño Dios, por el Papa Noel, San Nicolás o Santa Claus. Al fin y al cabo, nadie duda que se trata de un invento del mundo desarrollado pero que económicamente es real. Tan real que el Santa Claus se constituye en el “santo” de la sociedad de consumo, la muestra más clara de nuestra cultura imitativa y de la penetración ideológica; y la ocasión más propicia para las frustraciones no solo de los niños pobres sino de todo el mundo que se ven mezclados de una u otra forma en el “baile de las ilusiones”. Y la impotencia de no poder hacer nada frente a vitrinas llenas de juguetes y niños llenos de vacíos, padres con dolor y nudo en la garganta de no poder llevar una alegría a sus hijos, en la Noche Buena.


 

Señalábamos que la realización del IV Festival de las Artes Vivas en nuestra ciudad, constituyó una acto de mucha importancia de la cultura  para nuestra comunidad, clara muestra de las manifestaciones  artísticas como la música, la danza, el teatro, la pintura… son formas de exteriorizar o de contar nuestra historia al narrar el contexto de la vida de los pueblos. Por eso la cultura se constituye en enseñanza para las siguientes  generaciones, y es importante porque en situaciones adversas sirve para replegarnos sobre nosotros mismos y recordar quienes somos, para expresarnos libremente, también escenario de reencuentros con personas y lo más importante con los amigos de sueños, metas e ilusiones, por aquello que el coraje de la verdad es sagrado en la amistad.


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