15 / 10 / 2018

Archivo Loja, Ecuador

José Luis Iñiguez Granda

José Luis Iñiguez Granda

¡Los choferes no son asesinos!

Publicado en Columnista Septiembre 24 2018 0

A todos nos estremece conocer la cantidad de heridos y fallecidos en cada uno de los accidentes de tránsito, que por cierto han aumentado en los últimos meses. Pero hay algo que en lo personal también me preocupa: la calidad de verdugos y justicieros que hemos asumido ciudadanos, autoridades y periodistas respecto de la actuación de los conductores de nuestro país.


“Saber comprender la historia y seguir el mandato de ella, ¡cuánto importa! Inmersos en la vorágine de la existencia no atinamos, en la mayoría de las veces, a tener la noción del hoy y la perspectiva del mañana”, sentenciaba Jaime Roldós Aguilera en su discurso de posesión como presidente de la República en 1979.


Cuando un artista le imprime pasión, disciplina y entrega a la vida, los resultados positivos están a la vista. Cuando se lanza al mundo de los desafíos y explota al máximo su potencial, la vida se aleja de la inercia y el conformismo, y se convierte en la constante de caminar, caminar y triunfar.


Donde se pone el dedo salpica pus

Publicado en Columnista Septiembre 03 2018 0

Si examinamos la realidad actual de nuestro país, y concretamente la de Loja, nos encontramos con una clase política bastante podrida y decadente. Donde se pone el dedo, salvo honrosas excepciones, salpica pus. La mayoría de políticos, aparte de no tener trayectorias tan honradas como dicen, se dedican a denigrar, insultar, difundir falacias y promocionar ofertas demagógicas, muchas veces con la complicidad de medios de comunicación. Otros del mismo círculo, pero más osados, invierten sus energías en incitar al odio, la violencia y la incertidumbre. Y otros, en cambio, se proclaman redentores o salvadores porque, según ellos, la ciudad está en una hecatombe espantosa.   


Del 14 al 19 de agosto tuve la oportunidad de participar en el VII Encuentro Internacional de Escritores, Poetas y Artistas “En la senda de la palabra”, convocado por la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Hacía un par de años que no asistía a este tipo de eventos por razones ajenas a mi voluntad; por ello siento que esta senda de la palabra fue un baño de renovación y el motivo para reafirmar que el más bello crisol para los versos es el alma de la gente sencilla, que atenta nos escuchaba lo que intentábamos transmitir algunos poetas congregados en esta patria ecuatoriana.


El pasado 9 de agosto se conmemoró el Día de la Cultura Ecuatoriana, celebración instituida en razón de la fundación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 1944. Si bien conocimos de una nutrida programación organizada por varias instituciones a lo largo de toda la jornada, en la mayoría de los casos los lojanos percibimos una aberrante situación que ya no es novedad: las prácticas elitistas y monopólicas al momento de intentar la promoción cultural y el fomento de las artes.


La historia de la filosofía registra que en la antigua Grecia, Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrar el gran filósofo, y le dijo: ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo? Un momento, –respondió Sócrates–, antes de que me lo cuentes, me gustaría hacerte una prueba, la de los tres tamices. ¿Los tres tamices? Sí, -continuó Sócrates–, antes de contar cualquier cosa sobre los otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo llamo el test de los tres tamices. El primer tamiz es la verdad. ¿Has comprobado si lo que me vas a decir es verdad? No, sólo lo escuché. Muy bien. Así que no sabes si es verdad. Continuamos con el segundo tamiz, el de la bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, ¿es algo bueno? ¡Ah, no! Por el contrario. Entonces, -cuestionó Sócrates- quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás seguro de que sean verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba del tercer tamiz, el de la utilidad. ¿Es útil que yo sepa lo que me vas a decir de este amigo? No, en serio. Entonces, -concluyó Sócrates–, lo que ibas contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿por qué querías decírmelo?


¿Desencanto democrático?

Publicado en Columnista Agosto 07 2018 0

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Ciertos individuos se auto proclamaron notables de la verdad, elevaron la voz y alzaron banderas en las calles. Puerta adentro fraguaron la unidad del membrete y cuando salieron casi victoriosos por su hazaña, se encontraron con tribunas sin asidero y con tribunos cuyo oxígeno eran los infructuosos asuntos dinerarios.


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