21 / 04 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Homenaje a Zoilita Calderón

Valora este artículo
(0 votos)

Acá dejo unas breves líneas recordando los tiempos de escuelita, cuando éramos unas chiquillas, tuve la suerte de ser alumna de Zoilita Calderón. Maestra tranquila, llena de sabiduría y comprensión.

Fueron los últimos años de primaria cuando la conocimos. Nos enseñaba de todo, porque a más de las asignaturas, siempre había episodios únicos con ella; y, aunque nosotras tan porfiadas, la “señorita Zoila” (como la llamábamos), nunca perdió la compostura, siempre elegante, discreta, una verdadera dama.

Hoy cuantos años han transcurrido hasta este día. El tiempo ha pasado tan de prisa, ahora con la adultez, reveo esos momentos, donde la encontramos, quizá entonces la veíamos con otros ojos (ojos de la niñez), pero, siempre fue bella, ahora más que antes, luce su cabello blanco y su elegante estilo siempre se distingue.

Pero ¿qué fue lo que nos enseñó la señorita Zoila? Yo diría que con las Matemáticas nos enseñó a restar problemas y a sumar amigos; con la Geografía nos enseñó del espacio y del tiempo; con la Historia nos enseñó a recordar a las personas para siempre; y, con el Dibujo a hacer semblanzas sencillas como nosotras.  Sus días en la escuela Eliseo Álvarez transcurrieron dando el ejemplo, y nunca se negó a ayudar a quien lo necesitaba.

Gracias a ella, puedo afirmar que la grandeza se levanta desde la sencillez, que una puede ser líder desde su actividad, no importa cuál sea, y que no triunfa el más inteligente sino el perseverante. 

De ella aprendí, a luchar por lo que se ama y que no hay imposibles cuando hay voluntad; también, que hay favores que no se olvidan, pues convienen a la consumación de verdaderos acontecimientos.  Si no hubiese sido por esa convicción de Zoila Calderón, muchas de nosotras sus alumnas, hubiésemos quedado frustradas, un fracaso que muchas veces es tramado y profetizado por nuestros seres queridos.

Así fue como su fe, hoy se patentiza en lo que somos, cada una desde sus diferentes roles, porque la sabiduría de esta maestra, fue mucho más grande que su deber como educadora. Mañana, cuando estas letras se lean, que el mundo sepa, que hay misiones que se cumplen con los años; en el caso de esta gran mujer, su misión brilla en nuestro accionar honesto, como ella lo enseñó.  Por su lado, Zoilita estará contenta, de saber que sus acciones, sus ejemplos y sus palabras no quedaron en el vacío. Mientras tanto, acá mismo en esta ciudad hermosa, vive nuestra maravillosa maestra.  Saludos mi querida “señorita Zoila”.(O).

 

 

 

Lo último de Sandra Beatriz Ludeña Jiménez

Inicia sesión para enviar comentarios
Escrito por
Creación de la universidad estatal para Zamora Chinchipe
La ciudadanía de la provincia de Zamora Chinchipe, exige a la Senescyt y organismos afines de educación superior, que se…
Vulnerables
La concurrencia de circunstancias, distintas instancias de trabajo y desocupación hace que se evidencie la vulnerabilidad como consecuencia de la…
Alfredo Jaramillo Andrade y Pío Jaramillo Alvarado
La lucidez intelectual y la versión más plenamente humana del hombre de ciencias y de letras, Alfredo Jaramillo Andrade, navegan…
Escrito por
¿Quién me cuidará en la vejez?
Con esta incógnita, nadie ha pensado preverse, mientras la población adulta mayor crece, en especial la vejez en estado crítico,…
El secreto dual de una ciudad
Entre cielo y tierra hay en territorio ecuatorial una urbe que crece bajo el amparo de lo dual y divino,…

Últimos Tweets

 

 

Noticias por día

« Noviembre 2018 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30    

Edición digital