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Y ¿porque no ser como Ámsterdam?

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¿Se imaginan una Loja como Ámsterdam? Al cuestionar aquello seguramente se podrán escuchar gritos y sollozos en contra. Es que aún prevalece en el imaginario colectivo la idea de que somos un pueblo en el que no vale la pena soñar en grande: “¿Ciudades sostenibles? Ni que fuéramos Ámsterdam”.

Es que el abandono, el aislamiento han calado hondo en la sociedad, hasta el punto de ser una cuestión paradigmática. Nunca se hizo mayor cosa por el desarrollo de estos lares que se convirtió en la norma y así mover un ladrillo se convirtió en tormento para unos tantos. Aun si Loja fuera aun un pueblo pequeño, tendría todo el derecho de convertirse en un referente de desarrollo sustentable, vivible, verde, innovador, inclusivo, etc., irónicamente como lo son algunos pueblos pequeños de Europa, de incluso algo menos de 3000 habitantes. 

¿Es posible? Claro que sí. Tomando en cuenta el crecimiento acelerado de nuestra ciudad es meritorio tomar medidas inmediatas para poder mejorar la calidad de vida a largo plazo. Si se prorroga, más complicado será en el futuro remediar o implementar un modelo de ciudad sostenible sumiéndonos en un verdadero caos. Lo importante es que ya hay un referente de cambio, un primer paso que ya se ha dado y con el que creo se debe continuar: La Regeneración Urbana. Para todos es evidente que con este proyecto se restaron espacios para los automóviles y se le devolvió espacio al peatón, al ciclista, a la parte humana que da vida a las calles.

Lamentablemente, la presión social de una ínfima parte de la ciudadanía nos ha devuelto una calle Lourdes abierta al tráfico, a la bulla y al peligro de los autos atravesando una estrechísima calle patrimonial que con iniciativa pudo convertirse en un centro de expresiones culturales, de vivencias comunitarias y tantas otras cosas más. No nos sorprenda escuchar también voces a favor de reabrir la calle 10 de Agosto, con argumentos de lo más bizarros: “los locales van a quebrar”, “es que los bomberos no pueden pasar”, “es que ya no puedo llegar con el carro hasta aquel local”.

Me queda la seguridad de que podemos ser como Ámsterdam, no es fácil, pero hay que atrevernos a cambiar lo que por años ha estado establecido y hemos tomado como regla, hay que atrevernos a proyectar una Loja moderna, que pueda salir del aislamiento con miras en ser un referente local e internacional. El resto queda en cada uno de nosotros. (O).

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