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Jolgorio, canto y voces de pájaros

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Hay una particular forma de experimentar la vida en los pájaros, que es apreciable para quien se encuentra consciente en esta dimensión, y así se hace testimonio, pues cotidianamente amaneciendo temprano, los pájaros hacen un jolgorio, cantos, murmullos, voces que hablan fuerte.

La vida en comunidad también es posible entre pájaros, estos desde esos pisos, en la gran edificación de la vida, entre ramas de árbol-hogar, se congregan, ya que tienen cuestiones por resolver, saben que deben perfeccionar el canto, resulta que los “pi-píos” están demasiados desafinados, las voces finas son discordantes en el coro, y el concierto carece de intensión.

Lo que sucede que cada uno se encuentra entregado a su individualismo, cada uno canta a su manera, y hay unos que hacen el “pi-pío” muy alargado, otros que lo combinan con pío, pío, pi-pío y piiiiií. Y al hacerlo, repiten las veces que se les ocurre, generando vibraciones arrítmicas, que no llegan a cumplir con la vida de propósito para la que existen.

Los humanos, por sentido común conocemos que los pájaros son las más especializadas criaturas en la tierra, que cantan y agradecen, sin embargo, no habíamos reparado que ellos también se esfuerzan por vencer su individualismo, desean elevar un verdadero canto de gratitud, y vivir una vida dichosa en la simplicidad, porque de esa forma cumplen con un mandato supremo, haciendo su jolgorio con propósito.

Los pájaros conocen las leyes de la existencia terrenal, saben que la forma más segura de pasar por este planeta es estando agradecidos y dichosos, pero, esto solo sucede exteriorizándolo a través del canto.  Así la vida de los pájaros es simple: armonía, libertad, provisión abundante, crecimiento y realización.

De la misma manera existimos los humanos, con el ritmo de la consciencia social, buscando no alterar las leyes de la existencia, la gratitud es la clave para vivir una vida dichosa, algo que se puede incorporar a la vida desde hoy mismo, también cantamos para alabar, para agradecer, o para darle propósito a nuestro día; sin embargo, el individualismo nos está rompiendo, hace falta congregarse más, hace falta unirse más, hace falta ser un solo árbol de sabiduría existencial.

Quien tenga oídos que escuche, y quien haga consciencia que sepa que la vida es simple cuando la simplificamos.  Los maestros están aquí, hay voces que se elevan para agradecer, hay jolgorios que dicen que la vida es dicha, y que aun en las peores circunstancias siempre hay protección, motivo para vivir con gratitud. (O).

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