22 / 02 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

La mordaza comunicacional

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Se debate en Loja las reformas a la Ley de Comunicación, para hablar en verdad “La Mordaza Comunicacional”, reformas que han sido construidas por la comisión de Derechos Colectivos y que se contienen en el informe de primer debate que ha preparado dicha comisión para que sea analizada por el pleno de la Asamblea Nacional.

Creemos que el poder político, el poder económico, el poder de representación popular, e inclusive, el poder comunicacional, son actores directos de la convivencia ciudadana, los tres primeros, como entes reguladores de una sociedad que avanza o que sucumbe por la gestión que desarrollan estos actores políticos; y, el poder comunicacional, como vínculo entre el ciudadano y sus mandantes, sin que aquello pueda representar un poder para desorientar o para capitalizar la dádiva económica de la politiquería.

Por lo tanto, la mordaza comunicacional no nace de un acto idóneo de la legislatura, sino que está en función de la cantidad de poder que un determinado actor político haya acumulado a lo largo del tiempo para imponer su omnímoda voluntad, en desmedro del derecho a la información, a la comunicación, a la libertad de prensa y a la libertad de expresión que es un derecho de todos los ecuatorianos.
Quienes malgastan el poder para favorecerse a sí mismos o a los grupos que los financian, lo hacen también para proteger su imagen y sus intereses, amordazando los procesos comunicacionales idóneos, atentando con ello a la libertad de información a la que tenemos derecho todos los ecuatorianos por mandato constitucional.
La última reforma al Código de la Democracia -diría Pancho Pueblo con propiedad semántica: Código de la Autocracia- atenta no sólo a la libertad de información, sino a la pluralidad de pensamiento y a la materialización de la actitud responsable del elector, pues al carecer de información, su voto se convierte en un simple requisito burocrático y terminará entregando su mandato a cualquier personaje que figure en la sábana electoral.

Con esta mordaza comunicacional, la campaña electoral será un monocorde, un monomensaje, un monocolor que decidirá indiscutiblemente en favor de quienes poseen el poder, para que, a través de una Ley y un Reglamento, se violenten derechos constitucionales y se distorsione la voluntad popular.
Ante la carencia de representación popular -objeto para el cual fueron electos los Asambleístas- corresponde al pueblo con su poder soberano, protestar por este peliagudo sistema de información electoral; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.(O).

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