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El coraje de la verdad es sagrado en la amistad

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Señalábamos que la realización del IV Festival de las Artes Vivas en nuestra ciudad, constituyó una acto de mucha importancia de la cultura  para nuestra comunidad, clara muestra de las manifestaciones  artísticas como la música, la danza, el teatro, la pintura… son formas de exteriorizar o de contar nuestra historia al narrar el contexto de la vida de los pueblos. Por eso la cultura se constituye en enseñanza para las siguientes  generaciones, y es importante porque en situaciones adversas sirve para replegarnos sobre nosotros mismos y recordar quienes somos, para expresarnos libremente, también escenario de reencuentros con personas y lo más importante con los amigos de sueños, metas e ilusiones, por aquello que el coraje de la verdad es sagrado en la amistad.

 La sentencia popular  señala que quien tiene un amigo, “tiene un tesoro” al respecto Vito Corleone manifestaba que: “la amistad es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale casi tanto como la familia”. Y por lo mismo que vale tanto, como todo lo que vale en la vida, es escasa. Por ello debe ser que Sócrates enseñaba: “Sé lento al entrar en una amistad, pero cuando estés dentro, continúa firme y constante”, por ello consideramos la grandeza de la amistad en todos los tiempos. Sobrepasa con mucho la superficialidad

Consideramos que la esencia de la amistad radica en los valores, que son el cimiento de las relaciones duraderas, porque la amistad, sin quedarnos en lo anecdótico, la broma, el buen momento o pasivamente en disposición para lo que se ofrezca. La amistad parte de una actitud ante la vida que le apuesta al sentido, la integridad, la sabiduría, la dignidad y sobre todo la verdad. Constituye una apuesta al crecimiento y la virtud de ser más humano. Una amistad verdadera constituye un pacto sellado para acompañarse en esa apuesta de retarse, cuidarse, enseñarse y deleitarse haciendo sentido en ese camino que es vivir. Sin camino, sin propósito, sin un para qué en la vida, la amistad carece del hilo esencial para cuidar ese pacto.

No hay riqueza más valiosa que un buen amigo seguro. Ser leal supone ser persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromisos que la amistad lleva consigo; los amigos nobles no critican, ni murmuran, ni traicionan una confidencia personal y siempre se encuentra veracidad en sus palabras. Son verdaderos amigos quienes defienden los intereses y el buen nombre de sus amigos. Ser leal también es hablar claro y ser franco; la lealtad también se demuestra al corregir a un amigo que se equivoca. Los verdaderos amigos siempre nos ayudarán a superarnos y a vivir mejor, porque el interés está puesto en la persona, no en sus pertenencias, posición o lo divertido que pueda ser. La confianza, el consejo oportuno sobre las buenas costumbres, hábitos, diversiones o el orden de nuestros afectos, constituyen muestras claras de aprecio, compromiso y responsabilidad.

Una amistad verdadera es un pacto sellado para acompañarse en esa apuesta de retarse, cuidarse, enseñarse y deleitarse haciendo sentido en ese camino que es vivir. Solo puede llamarse amistad a esa relación que permanece intacta en las verdes y las maduras, en la abundancia y la carencia, en la coronación y el ostracismo, y que pasa por todas las imágenes del camino y siempre está más allá del camino. Saludamos a los buenos amigos lojanos con los versos de Alberto Cortez: A mis amigos les adeudo la paciencia/de tolerarme las espinas más agudas;/los arrebatos de humor, la negligencia,/las vanidades, los temores y las dudas. Un barco frágil de papel,/parece a veces la amistad/pero jamás pueden con él/la más violenta tempestad/porque ese barco de papel,/tiene aferrado a su timón/ por capitán y timonel/un corazón. Así sea.(O).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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