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Política del olvido

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Luego del triunfo de nuestra independencia, advino la constitución de las nuevas repúblicas fragmentadas que en nada cambió su estructura colonial. Las clases sociales dominantes continuaron manteniendo el orden colonial. Y parece que no hemos salido de ese cruel colonialismo. Estas adversas condiciones siguen vigentes aún en nuestros días gravitando con fuerza en nuestras provincias e impidiendo toda posibilidad de desarrollo. Nuestro país ha sido víctima de inestabilidades políticas por desgobiernos  que no hay podido concebir a la patria como un todo, aprovechando sus potencialidades humanas y su inmensa riqueza nacional. Siendo nuestro país tan rico, nadamos en un mar de necesidades y de angustias sociales. Hoy mismo el Ecuador tiene una enorme producción petrolera y minera. Según Jason Ward, presidente ejecutivo de la minera Solgold, afirma que el proyecto minero Cascabel de Imbabura, está considerado como la mina más grande de plata, tercera de oro y sexta de cobre en el ranking mundial.

Desde la implantación del sistema colonial se impusieron como centros de interés para la metrópoli a Quito, Guayaquil y luego, a Cuenca. El resto del territorio ecuatoriano se lo convirtió en zonas periféricas a la que se las ha condenado a la política del olvido. Estas políticas del olvido han generado inequidades sociales y territoriales y crisis en todos los órdenes. Esto explique que Loja, situada en el meridión de la patria, haya permanecido alejada de los polos de desarrollo y expuesta a la caridad del gobernante de turno. Es hora de preservar con celo y pundonor nuestros intereses y derechos para no ser objeto de burlas, de humillaciones y de entreguismos. Los que hace poco estaban de acuerdo con la tesis del gobierno de concesionar la vía Loja- Catamayo a 3 carriles, hoy astutamente difunden un comunicado del gobierno de que se va a impulsar la vía a 4 carriles, sin que se nos diga ¿cuál es el presupuesto? ¿quién va a poner el dinero?  Ni nada por el estilo. Según estudios técnicos esta vía tendría un costo de 130 millones, ¿por qué no exigir al gobierno que, por lo menos,  esta sea la única obra que deje a Loja?  Que esto no sea una tomadura de pelo. Santo Tomás dijo: “Ver para creer”. Mientras por acá ingenuamente festejamos este anuncio, ellos se nos reirán a carcajadas porque, supuestamente, lograron aplacar la rebeldía lojana y librar de la revocatoria a “nuestros representantes”; pero ayer se conformó la Asamblea Cívica Ciudadana con Óscar Muñoz a la cabeza, a cuyo movimiento cívico hay que robustecerlo, darle fuerza en calidad y cantidad porque será el mejor  bastión de esta lucha de la lojanidad que recién empieza.

Con las excepciones que tiene toda regla, pero de nada ha servido a esta provincia tener a lojanos ocupando puestos de primer nivel en el Gobierno Nacional y, además, hemos tenido representantes mediocres en el congreso y en la asamblea convertidos en fichas de ajedrez del centralismo, sin voz ni voto para luchar por los intereses de Loja. Hay que enfrentar las triquiñuelas de los policastros empeñados en defender intereses particulares. Hay que abrirnos hacia una nueva etapa de reivindicación por los derechos de Loja donde prime el sentimiento de lojanidad para poder reeditar un segundo movimiento federalista, sin exhibicionismos ni beneficios personales, que sea capaz de enfrentarse al poder centralista con altivez y sin dobleces.(O).

 

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