27 / 02 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

Frente a la cultura del miedo la práctica de una cultura del amor

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A inicio del año nuevo es necesario reflexionar en torno a la vida misma hoy por hoy, como que la humanidad vive en servidumbre y así continuará por mucho tiempo. A pesar de las pretensiones de libertad, de racionalismo, de ciencia positiva, de autonomía de las conciencias, se vive en servidumbre, con la razón entre brumas y la autonomía entre rejas. El estado de servidumbre se caracteriza por no pertenecer a sí mismo. El siervo obedece automáticamente. No sabe para quién trabaja ni por qué se mueve. Hoy un decreto y mañana otro, sin destino fijo, sin reposo tranquilo. A toda hora el sobresalto, el temor. Impera un ambiente de imposiciones indefinidas sobre una masa acoquinada, intranquila y rencorosa. Así el estado de servidumbre. Así es el de la humanidad; sobre todo el de la actual: esclava del dinero y de la mayor ganancia posible, carente de valores y miedos como producto de la vigencia de la cultura basada en el temor.

Con estas consideraciones, los gobernantes sean estos: nacionales, locales, maestros, trabajadores, padres de familias y ecuatorianos en general debemos trazarnos nuevas metas en la formación del ser social del nuevo hombre del mañana, si queremos asegurar un futuro promisorio de nuestra sociedad en beneficio de todos quienes integramos nuestro querido país. Y una de las metas diseñadas debe ser: frente a la vigencia de la cultura basada en el miedo en el temor, la práctica de una cultura basada en el Amor.

Sí,  desterrar para siempre la cultura basada en el temor, que tiene su base y estructura en el miedo, miedo a equivocarnos ante los demás; y, lo más grave es que el miedo se constituye en un freno muy efectivo que impide dar rienda suelta a la creatividad natural, miedo que se constituye en cadenas y aduanas que no nos permiten seguir adelante y realizarnos como personas. Entender que la cultura de miedos y de temores ocultos, no son otra cosa que imaginarios que nos pueden frenar nuestros ideales, como si fueran paredes de concreto a nuestro alrededor, si no comprendemos la situación, de hecho estas paredes imaginarias son así de peligrosas justamente porque ni siquiera somos conscientes de que existen ni de que nos están frenando, para rescatar a la mujer y hombre de nuestro tiempo y decirles que si pueden que son importantes en el mundo, para que se conviertan en seres críticos y reflexivos, que cumplen deberes y exigen derechos.

La vigencia de la cultura basada en el amor, implica, señala Maturana: “Una dinámica racional que da origen a lo humano en el devenir de nuestro linaje. Al hablar, implicar o evocar a la biología del amor, lo que hacemos es hablar, implicar o evocar las condiciones sistemáticas de constitución evolutiva y ontogénica de lo humano. Por esto, la biología del amor no es una opinión más, es una revelación de los procesos biológicos que nos constituyen como la clase de seres que somos y que podríamos dejar de ser”, más adelante acusa: “El amor es una emoción, un modo de convivir, una clase de conductas relacionales entre seres vivos, es la emoción que constituye y conserva la conciencia social”                                                                      

Reflexionamos que el amor es tratar a la otra persona como nos gustaría que nos tratasen a nosotros, como ente social, simple y llanamente como persona, con deberes que cumplir y con derechos que exigir. Se hace necesario recordar el antiguo proverbio chino, que reza: “Si quieres un año de riqueza... siembra cereal./ Si quieres diez años de riqueza... siembra árboles./ Si quieres cien años de riqueza... forma personas”. Esta cultura del amor no solo es responsabilidad del sistema educativo del país, más bien responsabilidad de todos, absolutamente todos, comenzando por el núcleo más importante de la sociedad la familia, manifiéstanos así, porque el problema de la cultura del temor es estructural, luego de la familia, su aplicación debe verse reflejada en los centros de educación, las empresas, sitios de trabajo, de diversión, deportivos, es decir todos  podemos contribuir plenamente a la aplicación de la cultura basada en el amor y con ello a mejorar la calidad humana y el bienestar social junto al Feliz Año Nuevo. Usted tiene la palabra. Así sea.(O).

 

 

 

 

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