27 / 02 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

El Día Internacional de la no Violencia

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Por resolución 61/271, el 15 de junio de 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas “decide, con efecto a partir del sexagésimo segundo período de sesiones y guiada por la Carta de las Naciones Unidas, observar el Día Internacional de la No Violencia el 2 de octubre de cada año y que ese Día Internacional se señale a la atención de todas las personas para que se celebre y observe en esa fecha”.


La celebración del Día Internacional de la No Violencia para el 2 de octubre es en homenaje al natalicio de Mahatma Gandhi, líder y artífice de la independencia de su país, La India, de la dominación Inglesa, mediante la política de la no violencia.
Dicha celebración pasó un tanto desapercibida en nuestro país por falta de una mayor difusión en los medios de comunicación colectiva, tratándose de una resolución que reafirma la relevancia universal del principio de la no violencia y el deseo de conseguir una cultura de paz, tolerancia, comprensión y no violencia.
Es importante hacer presente que cuando se sometió a consideración de la Asamblea de la O.N.U., el Ministro de Estado para Asuntos Exteriores de la India, Annand Sharma, dijo que el amplio y diversificado patrocinio de la resolución constituía un reflejo del respeto universal hacia Mahatma Gandhi y de la perdurable relevancia de su filosofía, citando las siguientes palabras del líder difunto: LA NO VIOLENCIA ES LA MAYOR FUERZA A DISPOSICIÓN DE LA HUMANIDAD. ES MÁS PODEROSA QUE EL ARMA DE DESTRUCCIÓN MÁS PODEROSA CONCEBIDA POR EL INGENIO DEL HOMBRE.
La violencia humana se ha presentado en el planeta desde los orígenes del ser humano, lo registra la Biblia en el crimen con violencia de Caín contra su hermano Abel, posteriormente las hordas, clanes, tribus y ejércitos de los bárbaros como Gengis Kan y Atila, de los imperios Persa, Babilonio, Egipcio, Romano, etc.; y, actualmente, se mantiene fortalecida y en pleno desarrollo en los países imperialistas y desarrollados que han puesto al servicio de la guerra y destrucción de la humanidad gran parte del desarrollo de la ciencia y la tecnología, agresividad enraizada en lo más profundo y espontáneo de nuestra sociedad occidental, que se ufana de civilizada.
Sin duda y por eso resolvió esta conmemoración la ONU, ya que la violencia es uno de los aspectos de la vida que más nos preocupa, porque tanto la niñez como la juventud se están formando en la cultura de la violencia y los adultos nos estamos acostumbrando a vivirla permitiendo que haya calado tanto en nuestras vidas privadas como colectivas volviéndose cotidiana, como sucede cuando en la alborada diaria escuchamos, vemos o leemos en los noticieros de los medios de comunicación, en especial de la televisión, y receptamos como algo normal las grandes y pequeñas tragedias que soporta la humanidad generadas por la violencia sin siquiera como en un principio tratar de comprenderlas para intentar reducirlas.
Frente al drama de la violencia que confrontamos y en especial por estar enraizándose en la juventud que la práctica individualmente o en grupo, se realizan en todo el mundo investigaciones sobre los factores y causas que influyen para que pueda desarrollarse un joven violento, considerada la violencia como expresión de un comportamiento intencionado por parte de una o varias personas que provoca o puede provocar daños físicos o psicológicos sobre otras; en nuestro país al entrar en vigencia la actual Constitución que garantiza “Una vida libre de violencia en el ámbito público y privado”, se han aprobado algunas leyes para combatir y sancionar la violencia, en especial la intrafamiliar, contra la niñez y la mujer; sin embargo la violencia persiste con ingeniosos artificios.
La prevención de la violencia en los niños y en particular en los jóvenes es responsabilidad de todos: padres, familiares, educadores, psicólogos, pedagogos, sociólogos, políticos, medios de comunicación etc.; es muy importante destacar que el principal factor protector de la violencia es el familiar y el escolar y es imprescindible trabajarlo desde la infancia; pues los padres deben ejercer autoridad desde el afecto y el amor, estableciendo límites y normas permanentes y coherentes, transmitir y practicar valores como la solidaridad, la tolerancia, la motivación, la igualdad sexual y el respeto a los demás, entre otros. Una verdad incontrastable es que si no hubiera la violencia no tendríamos que luchar por el mantenimiento de la paz.

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